San Pedro de Alcántara (Franciscano)

El actual Convento y Santuario de San Pedro de Alcántara tiene su origen en 1530, cuando la Cofradía de San Andrés del Monte levanta en el lugar una ermita de estilo gótico-isabelino, en piedra de cantería y arcos de sillería, dedicada a San Andrés, que es por la que accedemos actualmente a la Capilla Real.

En 1560 Pedro de Alcántara llega a Arenas y queda gratamente impresionado: “Dios tiene grandes designios sobre este lugar”, dijo. La cofradía ofrece a Pedro su ermita para que funde un convento. En 1561 empieza a construirse siguiendo las normas franciscanas de estricta pobreza. Al año siguiente muere Pedro de Alcántara. Su cuerpo es sepultado en la ermita. Pedro de Alcántara es beatificado en 1622 y canonizado en 1669.

“La Virgen de Guadalupe y San Pedro de Alcántara son Patronos de Extremadura”

Pastores y Vaqueros Guadalupenses

Los caminos de los Pastores y de Guisando, fueron  utilizados por miles de pastores y vaqueros que conducían sus rebaños en busca de los pastos del sur, en invierno y que con sus cañadas facilitaron la peregrinación a Guadalupe, así como la propia cabaña de los monjes que subía en verano a los pastos de León y Palencia.

Roperías

Las roperías eran una parte muy importante en la intendencia de los rebaños. En ellas, además de fabricar el pan para los pastores y sus perros, se almacenaban los hatos o enseres de los pastores, la sal para las ovejas e incluso servían de enfermería. Pocas de estas construcciones han llegado hasta nuestros días. En Babia, de las antiguas roperías de Quintanilla o Truébano, sólo permanece en pie el caserío de Vildeo en las proximidades de Torre de Babia.

En la comarca de Gordón, en el pueblo de Beberino, se conserva en pie parte de la ropería del Monasterio de Guadalupe, con un retrato de la Virgen Morena de Guadalupe y el escudo de los Jerónimos en relieve en su fachada. Estos monjes Jerónimos utilizaban la mayor parte de los puertos de La Tercia. Junto al antiguo puente medieval de Serrilla, en el río Torio, se conserva el denominado “molino de La Ropería”, rehecho a finales del siglo pasado, al lado del cual hay vestigios de la casa solariega donde se hospedaban los mayorales del Duque del Infantado.

Entre los viajeros que nos dan noticias de las cabañas ganaderas podemos citar a Townsend y Jovellanos, en 1792, en un viaje desde Asturias a León por Babia, comenta que en esta comarca se apacientan en verano “300.000 cabezas” de ganado merino, pertenecientes a los monasterios de El Paular, El Escorial y Guadalupe, que tienen sus «roperías» en Truébano, Quintanilla y Beberino, respectivamente…leer más

 

 

 

 

La Virgen de Guadalupe en el paralelo 54-N

Todo comenzó en Roma, donde en el año 1630 llegó Mikolaj Sapieha, señor de Koden, hombre enfermizo y muy piadoso. Allí recobró milagrosamente la salud frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe y decidió apropiarse del cuadro. Le pidió al Papa Urbano VIII que se lo regalase y el Pontífice se negó rotundamente a ello. Entonces Sapieha sobornó a un sacristán y, todo satisfecho, regresó a Koden llevando el cuadro con él…seguir leyendo

 

La Orden Franciscana en Guadalupe y en los Caminos de Castilla

Allá por 1209 San Francisco de Asís fundó la Orden de los Hermanos Menores, La Orden Franciscana.

Tras siglos de reformas y avatares históricos, el carisma franciscano hoy se extiende por todo el mundo, no solo dentro de nuestra Orden, sino también en un sinfín de instituciones, asociaciones y simpatizantes. La riqueza del carisma franciscano abarca desde la vida activa a la contemplativa, desde la docencia hasta la misión, pasando por parroquias, santuarios o simplemente siendo presencia y testimonio entre los más desfavorecidos.

En 1908 los franciscanos llegan a Guadalupe con la difícil tarea de levantar este lugar tras la ausencia de la Orden Jerónima y tiempos oscuros de decadencia. Hermanos sencillos y con pocos medios pusieron a disposición de todos lo mejor de sí mismos y se fundaron escuelas, una hospedería y varias cofradías. Aquellos frailes hicieron que esta casa volviera a brillar con luz propia siendo lugar de referencia obligatoria para muchas generaciones.

Los franciscanos en el Camino Real

En Guadalajara, Nuestra Sra. del Olvido, en Madrid, San Antonio del Retiro,  en Toledo, San Juan de los Reyes, en Ávila, San AntonioArenas, San Pedro de Alcántara, y en Alcorcón, San Pedro Bautista.

San Pedro Bautista nace en San Esteban del Valle el año 1542, tres siglos más tarde que San Francisco. No pudo conocerlo, naturalmente, pero posiblemente sí conoció al gran reformador de su Orden, San Pedro de Alcántara, famoso y muy querido por las gentes de estos pueblos abulenses: San Esteban del Valle, Mombeltrán, Cuevas, Guisando y sobre todo Arenas, donde quiso venir a morir y donde yacen hasta el día de hoy sus restos.

San Pedro de Alcántara había estudiado también en Salamanca y no es improbable que su recuerdo se conservara aún fresco entre algunos universitarios, máxime al saberle ya famoso. Lo cierto es que, en 1567, a los cinco años de morir San Pedro en Arenas (1562), el joven Pedro Blázquez (Bautista) regresa de Salamanca, pide su ingreso en la Orden y hace su noviciado en el convento de Arenas, junto al sepulcro del gran contemplativo y penitente Pedro de Alcántara. Aquí, en pleno fervor y rigor espiritual de la reforma alcantarina forja su espíritu el joven novicio Pedro Bautista. Realizó su apostolado en Méjico, China, Japón y Filipinas, muriendo mártir en Nagasaki.

Denominación del Camino Real

Documento público con la denominación del Camino Real

Hemos encontrado la primera denominación escrita en Documento Público del Camino Real a Guadalupe en el Archivo de la Villa de Mombeltrán , Carpeta 2, nº 87, Papel, folios 4-14, Original incompleto.

1432, noviembre 26-29

Juan Sánchez de La Adrada, en nombre de don Álvaro de Luna, toma posesión de los alijares. Se detallan los límites exactos de tales territorios.

“………. e después desto, jueves, veynte e syete días del dicho mes de noviembre, año susodicho, en presencia de mí el dicho escribano e notario público sobredicho e testigos de yuso escriptos, el dicho Juan Sánchez, estando en el portezuelo que dizen de las Fontanillas, en el camino real que va del Puerto del Pico a Guadalupe, estando encima de la cumbre del dicho portezuelo fizo ende poner e asentar una forca, e dixo que tomava e continuaba la posesión de los dichos alixares, en el dicho nombre del dicho señor condestable e para él, que real e corporalmente la aprehendía.”

 

 

Hospitales en el Camino Real de Guadalupe

Hospitales en el CRG

Otro apartado histórico a considerar son los Hospitales del Camino. El más importante de todos ellos y del que tenemos un amplio estudio por parte de Arturo Álvarez,  lo describe así:

El Hospital del Obispo

Unida al Camino Real aparece la casa del Hospital del Obispo. Esta famosa casa, situada en el valle al que da nombre, Valle del Hospital, rodeada de frescos prados y de frondosos robledales sirvió de refugio para “los peregrinos que pasan por montañas yermas, sin poblado alguno, y muchos mueren por el campo”, como se recoge en el privilegio que Pedro I el Cruel otorga en Sevilla el doce de Octubre de 1360 para que se funde una venta en el puerto de la Cereceda y se ponga a su servicio a dos matrimonios, vecinos de Guadalupe,  que tendrán viandas francas y libres y estarán bajo la autoridad del Prior del Monasterio. El lugar escogido es un antiguo refugio de caza de Pedro I o de su padre, el rey cazador, Alfonso XI.

En este Hospital se ofrecía hospedaje y descanso a todos los caminantes que se dirigían a visitar a la Virgen Morena. Tuvo su mayor apogeo durante el siglo XV y el XVI coincidiendo con el esplendor del Monasterio de Guadalupe,  centro cultural y espiritual de la época.

Hospital de San Andrés

Fundado en 1517 por D. Gracia Manso y Vivanco, prior de la Santa Iglesia de Ávila, para que fuera alivio de pobres y caminantes  y que consta de tres plantas. Su patio, que aún conserva el enlosado primitivo, se reedificó en 1797, por dirección de D. Alfonso Regalado Rodríguez, maestro Arquitecto, con obra de ladrillo buena y originalmente dispuesta.

Hospital de Peregrinos en Villar del Pedroso

Fonda Real en Villar del Pedroso

Hospital de Peregrinos en Puente del Arzobispo

 

 

Monasterios Jerónimos

Monasterios jerónimos que justifican esta red peregrina

  1. La Ermita de Bellaescusa (Orusco) que se levantó en el siglo XIII para venerar a la Virgen de Bellaescusa, tras la aparición de la Virgen a dos caballeros de la Orden de Santiago que andaban de caza por el monte. Fue remodelada en el siglo XVI. Junto a la ermita crece una higuera, de la que se dice que produce higos con supuestos poderes curativos.
  2. San Bartolomé de Lupiana (Guadalajara), es Monumento Nacional desde 1931.
  3. Santa María de la Sisla, en Toledo, actualmente no quedan restos, es de la Academia de Infantería y empleado para campo de maniobras.
  4. Santa Catalina, en Talavera de la Reina (Toledo), hoy es una fundación, acogiendo el asilo San Prudencio, atendido por Hijas de la Caridad, sala de exposiciones, y escuela de Artes y Oficios.
  5. San Jerónimo de Guisando, en Ávila, actualmente no queda restos ya que un  incendio en 1979 lo redujo a cenizas.
  6. Santa María del Parral, en Segovia, saqueado en 1808 por tropas francesas, es desamortizado en 1835. Declarado Monumento Nacional en 1914, para protegerlo y clamar por su rehabilitación, en 1925 acoge la restauración jerónima.
  7. San Jerónimo de Jesús, en Ávila, fue desamortizado en 1821, y definitivamente en 1836. Hoy sólo quedan unas decorosas ruinas, que constituyen una plaza en medio de una barriada nueva.
  8. San Lorenzo del Escorial, Alfonso XII entrega el monasterio en 1885 a la Orden de San Agustín, sus actuales moradores.
  9. San Jerónimo el Real, en Madrid, fue saqueado en la guerra de Independencia siendo destruido retablo, sillería, sepulcros y capillas. Tras 1835, es cuartel de artillería, hospital de inválidos y coléricos. En 1865 se habilita para parroquia parte de la iglesia. En 1878, tras obras de reparación de iglesia y sacristía, se inaugura el 30 de septiembre.

 

 

Guadalupe y el Camino de Santiago

Historia de la credencial del Peregrino:

  • Juan II el 1º de enero de 1434 en Medina del Campo expide un  salvoconducto para todos los peregrinos extranjeros que quisieren visitar la tumba del Apóstol en Compostela. Toma esta decisión por temor a que la ley de represalias promulgada con ocasión de ciertos conflictos entre comerciantes españoles y alemanes impidiese a muchos extranjeros emprender su peregrinación.
  • Los Reyes  Católicos desde Guadalupe, el 16 de enero de 1479 Año Santo, otorgan una amplia Carta de Seguro a todos los fieles cristianos no sólo de España sino también de Italia, Francia, Inglaterra, Alemania ,Hungría, Estados danubianos, Suecia, Noruega y cualquier otra nación que tuviese propósito de venir en romería a Santiago, por la que los recibían a todos bajo su protección y amparo.

Referencia: Del libro El Camino de Santiago, Premio Antonio de Nebrija de 1967, publicado por la Diputación de Lugo, de D. Elías Valiña Sampedro, “O cura do Cebreiro” 

El Monasterio de la Virgen de Guadalupe

Es un Monasterio Jerónimo y Franciscano.

Fue declarado Monumento Nacional en 1879 y desde  1908 los franciscanos han ido recuperando su esplendor cultual, encendiendo la devoción mariana y atendiendo espiritualmente la parroquia.

Fragmento de los frailes y sus conventos, su historia, su descripción, sus tradiciones, sus costumbres y su importancia, (de Víctor Balaguer, 1851)

                “Mirad, aquí tiene su principio una cordillera áspera y dura que en ondas de piedra va creciendo progresivamente hasta llegar a aquellos cerros que podéis ver a lo lejos delinearse sombríos sobre el azul del horizonte, son Las Villuercas. ¿Os admira el aspecto salvaje del sitio? ¿teméis acaso internaros por esas sinuosidades?…No retrocedáis, no, el camino es agreste, pero pintoresco.. Seguid la angosta senda que se abre ante vuestros pasos y que os conducirá al Puerto de la Cerecera (Cereceda), único que en el espacio de muchas leguas aportilla la montaña en que está situado. Algo borrado está el sendero, las malezas lo alfombran, lo obstruyen los peñascos enormes que hace rodar la tempestad de las vertientes laterales, pero en cambio, os será grata la caminata si amáis las asperezas de las lomas y cañadas, si os placen las perspectivas que despliegan tesoros de virgen y robusta vegetación, si os gusta ver saltar de peña en peña con su murmurio melancólico transparentes arroyos que arrastran su corriente por entre madroños y carrascas, brezos y quejigos, y cuyas aguas dan vida y florescencia a las moradas viudas y a las silvestres perpetuinas que hacen brillar orgullosas a los rayos del sol sus frondosos ramilletes de oro.

                 ¿Véis sobre la cumbre de aquel frondoso cerro, dominado por otros innumerables que se hallan plantados de viñas, olivos, castañares y huertas, aquel grupo de casas desiguales por la montuosidad del terreno y declive de las calles?

Pues es, Guadalupe, la villa universalmente célebre.”