ACRG/ febrero 4, 2016/ Historia

Es un Monasterio Jerónimo y Franciscano.

Fue declarado Monumento Nacional en 1879 y desde  1908 los franciscanos han ido recuperando su esplendor cultual, encendiendo la devoción mariana y atendiendo espiritualmente la parroquia.

Fragmento de los frailes y sus conventos, su historia, su descripción, sus tradiciones, sus costumbres y su importancia, (de Víctor Balaguer, 1851)

                “Mirad, aquí tiene su principio una cordillera áspera y dura que en ondas de piedra va creciendo progresivamente hasta llegar a aquellos cerros que podéis ver a lo lejos delinearse sombríos sobre el azul del horizonte, son Las Villuercas. ¿Os admira el aspecto salvaje del sitio? ¿teméis acaso internaros por esas sinuosidades?…No retrocedáis, no, el camino es agreste, pero pintoresco.. Seguid la angosta senda que se abre ante vuestros pasos y que os conducirá al Puerto de la Cerecera (Cereceda), único que en el espacio de muchas leguas aportilla la montaña en que está situado. Algo borrado está el sendero, las malezas lo alfombran, lo obstruyen los peñascos enormes que hace rodar la tempestad de las vertientes laterales, pero en cambio, os será grata la caminata si amáis las asperezas de las lomas y cañadas, si os placen las perspectivas que despliegan tesoros de virgen y robusta vegetación, si os gusta ver saltar de peña en peña con su murmurio melancólico transparentes arroyos que arrastran su corriente por entre madroños y carrascas, brezos y quejigos, y cuyas aguas dan vida y florescencia a las moradas viudas y a las silvestres perpetuinas que hacen brillar orgullosas a los rayos del sol sus frondosos ramilletes de oro.

                 ¿Véis sobre la cumbre de aquel frondoso cerro, dominado por otros innumerables que se hallan plantados de viñas, olivos, castañares y huertas, aquel grupo de casas desiguales por la montuosidad del terreno y declive de las calles?

Pues es, Guadalupe, la villa universalmente célebre.”